Boca Juniors tiene 16 títulos nacionales, dos Copas de Libertadores y tres Copas Intercontinentales. El club Atlético Boca Juniors se fundó el lunes 3 de abril de 1905. Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti y Santiago Pedro Sana fueron los mentores de la creación del club xeneize. En aquel mes de abril de 1905, cinco jóvenes del barrio de La Boca pensaron que era el momento de fundar un club de fútbol y, contra muchos obstáculos, lo lograron. El embrión boquense se encontraba en el Colegio Comercial, donde el irlandés Paddy Mac Carthy, ex boxeador y ex futbolista, enseñaba los fundamentos del fútbol a sus alumnos. Allí aprendieron este deporte y lo practicaron tres de esos cinco muchachos que tras muchas versiones se destacan como los auténticos fundadores de Boca Juniors. Los tres vivían en La Boca, en cuyas calles se mezclaban jugando “picados” con otros chavales chutando el balón “de goma” o “de trapo”.

Nacía un mito y una realidad que tuvo su origen en un banco de la Plaza Solís, del barrio genovés, cuatro años después que River. Sus modestos fundadores anduvieron de eral en eral, hasta lograr una canchita detrás de las carboneras Wilson, en la isla Demarchi. Desalojados de allí fueron a refugiarse a Wilde. Por último, luego de deambular de nuevo por la Boca fueron a parar, en 1923, a Brandsen y Del Crucero, el anticipo de la “bombonera”.  Su camiseta azul y oro la visten jugadores cuyos nombres pasan a ser historia: Tesorieri, Calomino, Canaveri y Garassino, quien jugó en los once puestos. Uno de ellos es Pedro Calomino, a quien los hinchas boquenses le gritan en dialecto xeneize: “¡dáguele Calumín, dáguele!”. Pero Calomino no se deja influenciar: “se planta en la cancha, indiferente a las tribunas ansiosas de sus fantasías. Y cuando le pasan la redonda arranca por la punta, parece que frenara pero sigue dejando rivales que corren engañados para otro lado, cuando se caen. Y si un defensor se le pega, le hace la bicicleta.”. Ochenta años antes que Denilsson.
El otro ídolo es el portero Américo Tesorieri: “Mérico”, para la hinchada. Lo quieren ver saltar. Un cronista local lo define “fino, flexible, plástico, es un elegante felino que complementa las curvas de la pelota con movimientos de ballet. Es un clásico, un arquero con música de Mozart.”.

Anarquistas y socialistas
En cada barrio de Buenos Aires nacían uno o dos clubes en la primera década de este siglo. Se los llamaba Club Social y Deportivo, que en idioma porteño significaba “milonga y fútbol”. Los señores jugaban al fútbol con los marinos ingleses en el puerto próximo. Fundar un club de fútbol con una razón social a manera de una institución deportiva era, a principios de siglo, algo que estaba de moda en el Buenos Aires colonial. En la capital argentina el fútbol era un furor. “El juego de los ingleses locos” se instaló definitivamente en el corazón de la juventud criolla.

Los anarquistas y socialistas de la época estaban alarmados. En vez de ir a las asambleas o a las charlas ideológicas, los trabajadores acudían a ver el fútbol los domingos a la tarde y a bailar tangos los sábados por la noche. El diario anarquista La Protesta escribía en 1917 contra la “perniciosa idiotización a través del pateo reiterado de un objeto redondo”. Comparaban, por sus efectos, al fútbol con la religión, sintetizando su crítica en el lema: “misa y pelota: la peor droga para los pueblos”.

Pero pronto debieron actualizarse y ya en la fundación de clubes de barriadas populares aparecieron socialistas y anarquistas. Por ejemplo, el Club “Mártires de Chicago”, en el barrio de La Paternal, llamado así en homenaje a los obreros ahorcados en Estados Unidos por luchar en pos de la jornada de ocho horas de trabajo. Fue el núcleo que años después pasó a ser el club Argentino Juniors, un nombre menos comprometedor. También en el club “El Porvenir”, como dice el nombre, estuvo en la mano de los utópicos.
El fútbol siguió creciendo. Las gradas de las tribunas se iban agrandando para dar cabida a más espectadores.

El año que el mundo conoció a Boca
En 1919 consigue Boca el primer puesto en el fútbol amateur y su hinchada de oro ya empieza a conocerse como el jugador número 12.

En 1925 Boca se proclama campeón. Ese año juega en Europa una gira inolvidable para sus seguidores. Los europeos querían ver el fútbol rioplatense que habían puesto de moda los uruguayos. Y Boca no defraudó: 19 partidos jugados, 15 ganados y sólo tres perdidos. El 4 de febrero de 1925, Boca Juniors se embarcó hacia Europa, a bordo del buque “Formosa”, navegando durante veintidós días para llegar al destino inicial: Vigo. Esta gira se convirtió en la primera gran experiencia futbolística que un club argentino protagonizara en el exterior. Como representante de lo que luego sería “La Número 12”, viajó un hincha, Victoriano “Toto” Caffarena, pagándose de su bolsillo todos sus gastos y asumiendo – a falta de personal especializado – la tarea de masajista y utillero. Durante más de cinco meses, Boca Juniors paseó su juego por Europa, quedando para la historia las victorias obtenidas ante el Real Madrid (1-0, gol de Pozzo) y el Atlético Madrid (2-1, goles de Ceretti y Antraygues), logrando el interés de Alfonso XII, Rey de España, quien fue a ver el triunfo de Boca ante el Real Madrid. En Frankfurt, Alemania, se aprovechó su visita para inaugurar un estadio.

Después de 30 días de viaje por alta mar, el 12 de julio de 1925, el “Marsella”, atracó en
el Puerto de Buenos Aires, siendo recibido por una multitud. Pocos días después, Boca Juniors fue proclamado Campeón de Honor por la Asociación Argentina, debido a su exitosa gira, sumándose una estrella más a su constelación de campeonatos. Este año, 1925, quedó grabado para siempre en el sentimiento del hincha boquense, como el año en que el mundo conoció a Boca Juniors.

Elementos de la identidad Boquense
Los éxitos hacen la grandeza de un club de fútbol, pero es fundamental que ésta se encuentre acompañada por el arraigo popular. El Club Atlético Boca Juniors se ha forjado con las victorias, pero su genuino valor en pueblo surge de la representación que ostenta: la de barriada tan típica y singular de la ribera del Rió de La Plata.

El porqué del nombre
La elección del nombre no fue tarea complicada. Era común que cualquier institución tomara el nombre del barrio donde surgía. Santiago Pedro Sana, que en ese momento estudiaba inglés, habría sugerido lo de “junior” (joven), palabra que por aquel entonces era adoptada por una mayoría de clubes recientemente formados. Por otra parte el vocablo inglés daba un realce a la institución del que carecían cualquiera de las demás denominaciones propuestas: “Hijos de Italia”, “Defensores de La Boca” y “Estrella de Italia”. Así se convino en llamar al equipo Boca Juniors

La lista de jugadores míticos que han defendido la camiseta de Boca no podría comenzar con otro que no fuera Diego Armando “Pelusa” Maradona y le siguen: Batistuta, Hugo Orlando  “el loco” Gatti, Mario Boye, Caniggia, Roberto Cherro, Ernesto Lazzati, Diego Latorre, Natalio Pescia, Carlos Sosa, Américo Tesorieri… y una chica que su sueño era jugar para Boca en aquella película inolvidable, La Raulito.

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