Me puse a guardar los briks de leche en un armario a ras de suelo (desastre de organización ergonómica) y me pegó un chasquido en la zona lumbar que no me pude mover de la silla de la cocina en una hora, hasta que llegó una doctora (de esas jóvenes que se chupan guardias los fines de semana) y me puso un inyectable (que suena menos tétrico que una inyección de toda la vida aunque te la claven igual) y pude tumbarme en la cama, colocado con un Valium 10. El caso es que he estado este fin de semana en casa, sin moverme, preparando algunos proyectos blogs que ya os contaré cuando estén cerrados; actualizando otros, como el de Leiva (La Rioja) en donde este fin de semana celebramos las fiestas de San Andrés, y disfrutando de la pelota con Irujo y algo más triste por la derrota de Titín contra Barriola. Sin embargo, nada comparable al disgusto del tercer gol del Español en el tiempo de descuento al filo de las siete en Montjuic. Vamos de cabeza a Segunda, bueno, peor están la Real y Osasuna (consuelo de tontos).

Ya hoy la niebla ha colapsado el aeropuerto de Noain y un autobús en pleno centro de Pamplona ha mandado al chapista a 16 coches que estaban estacionados. Ahora parece que sale el sol, menos para el Cuco, que se está quedando anoréxico con tanto disgusto.

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