Esta columna sobre el pelotari Beloki fue publicada en el blog Dosparedes.com y en Diario de Noticias.

El sábado pasado Rubén Beloki presentó su candidatura al Óscar del Campeonato Mano Parejas. Realizó un partido soberbio, más Látigo de Burlada que nunca. Los focos de la actualidad pelotazale vuelven a girar sobre Rubén, en plan estrella de Hollywood. Ahora que, junto a Nagore, ha abierto el Hotel Plazaola en Irurtzun, le veo a Beloki en el papel del implacable director del Montecito en la serie Las Vegas, ese que interpreta el mítico James Caan y tiene a raya a pipiolos embaucadores y chicas glamurosas que te despluman sin compasión en el black jack.

Su compañero Asier sería el Olaizola infiltrado, ya que su hermano anda de estelares en Tolosa, y él es quien puede salir victorioso de la misión, una vez que ha abandonado la edad de la inocencia y se ha convertido en uno de los nuestros, de los que ganan txapelas. Un guión del maestro Scorsese para estas semifinales, por favor.

Por su parte, el domingo en Bergara, Gonzalez se adentró en El laberinto del fauno y salió trasquilado, peor que el minotauro micénico en su lucha contra Teseo. El pelotari de Azkaine comenzó a percibir seres extraños en el Municipal “deformes pelotas de cuero vuelto” y se quedó tan confuso como Gonzalo, el de Siete vidas, ante un comentario del Frutero. Todo ello lo aprovechó Xala, que hasta entonces vagaba por el frontón como O`Maly por el hospital de Anatomía de Grey, y decidió convertirse en el demoledor House y meter en un brete a su gran amigo Wilson Gonzalez.

El fin de semana, la segunda parte del serial desde el Labrit Theatre y el Kodak Bergara. Continuará.

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